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martes, 18 de febrero de 2014

Análisis: Caso Venezuela: La derecha y la práctica del “Foquismo” en Latinoamérica


Crisis política en Venezuela

La derecha y la práctica del “Foquismo” en Latinoamérica

JUAN JOSÉ PFEIFAUF
 
Naguanagua, Valencia, estado Carabobo. Martes 18 de febrero de 2014.
 

La teoría difundida por el revolucionario Ernesto “Che” Guevara para la toma del poder, paradójicamente, pareciera ser la implementada actualmente por sectores conservadores que pretenden desestabilizar en América Latina a los gobiernos populares elegidos democráticamente. 

Tres muertos y más de 60 heridos dejaron los enfrentamientos en Venezuela entre partidarios del chavismo y sus detractores en las últimas horas.

“El Foquismo”, como teoría revolucionaria, está indisolublemente asociada a la figura del líder guerrillero Ernesto “Che” Guevara, quien sostuvo en uno de sus textos “La guerra de guerrillas” que la revolución y la toma del poder pueden alcanzarse mediante pequeños focos revolucionarios que luego se van expandiendo y logran su cometido al contar con la adhesión de las masas populares.


Esta lógica, ejecutada por el “Che” en el Congo y Bolivia, es la aplicada aparentemente en Latinoamérica desde hace unos meses por sectores oligárquicos-conservadores cuya satisfacción sublime no es otra que la de derrocar por la fuerza a los gobiernos democráticos y dirigir los destinos de la Región hacia acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, el debilitamiento de la UNASUR y la aplicación de políticas neoliberales, entre otras medidas anti populares.


En este contexto, no son novedosos algunos acontecimientos que se vienen repitiendo en la Región como: marchas de la oposición pidiendo Justicia y libertad de expresión; críticas a los gobernantes de turnos; denuncias mediáticas; instigación a los saqueos; manipulación de la opinión pública; sabotajes al transporte público y a las usinas eléctricas; insurrección policial; corridas bancarias y presión sobre el valor de la moneda extranjera, entre otros. 


El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está enfrentando por estos días una gran crisis política que ya se llevó tres muertos y más de 60 heridos. 


Fogoneada por sectores antagónicos al chavismo, las diversas marchas en las calles no cuentan con otra finalidad que la de jaquear al sucesor de Hugo Chávez Frías y condenarlo al ostracismo. Es más, según el escritor y periodista venezolano Modesto Guerrero, los insurgentes están apoyados por francotiradores y grupos paramilitares internacionales financiados por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe: “Desde octubre del año pasado le declararon a Maduro una guerra económica y luego dieron lugar a la batalla del dólar. En estos días, se trata de una guerra política militar”.


Hace pocas horas, el Poder Ejecutivo Venezolano lanzó el Plan de Paz y Convivencia Nacional, una iniciativa gubernamental que tiene por objetivos fundamentales la construcción de la paz ciudadana y la lucha contra la criminalidad, apostando también por el desarme de la población luego de que la inteligencia descubriera que los manifestantes que tomaron las calles están financiados, en su mayoría, por el ex presidente colombiano Uribe, enemigo histórico del gobierno chavista.


Luego del relevamiento de información, el Estado venezolano está buscando al dirigente de derecha Leopoldo López, integrante del partido Voluntad Popular y ex alcalde de Chacao, por delitos que van desde la instigación a delinquir, intimidación pública, daños a la propiedad pública, hasta homicidio intencional calificado. Es decir, es considerado uno de los dirigentes políticos de la derecha encargado de alentar las movilizaciones violentas en contra de Nicolás Maduro en distintas áreas geográficas.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aliada regional de Nicolás Maduro, también está sufriendo por estas horas distintos movimientos de grupos económicos que tienen como prioridad debilitar su poder y destituirla mediante un golpe económico. 


A la compra masiva de dólares por parte de empresas multinacionales se le sumaron el accionar de los carteles formados por empresarios que suben los precios de sus productos, aduciendo el aumento de la divisa norteamericana, que generan, entre otras consecuencias, la disminución de los salarios reales, el aumento de la inflación y del malestar de los trabajadores. Meses atrás, la rebelión policial en la mayor parte del país y los saqueos organizados fueron en el mismo sentido: debilitar al gobierno nacional.


Algunos gobernantes latinoamericanos alertados por los movimientos destituyentes de los sectores empresarios en Venezuela salieron rápidamente a apoyar a Nicolás Maduro. Entre ellos, el mandatario boliviano Evo Morales, quien declaró: “Como las fuerzas armadas venezolanas que vienen de Simón Bolívar y de Hugo Chávez no se suman al golpe contratan a jóvenes para desestabilizar. Usan medios de comunicación que responden al imperio y hacen aparecer como que está cayendo Nicolás Maduro”.


Pero no todos los representantes latinoamericanos salieron a respaldar al sucesor de Hugo Chávez en la continuidad del poder. Un mensaje del vicepresidente de Honduras, Ricardo Álvarez, escrito en su cuenta de twitter, que justifica los hechos violentos en Venezuela, generó la reprobación en las redes sociales: “Nicolás Maduro, Mel Zelaya y sus achichincles Dios los castigará. De lo que nos salvamos en Honduras”, escribió en su cuenta el pasado 14 de febrero. “Somos más los hondureños que queremos la paz. No permitamos jamás que el apéndice del chavismo en Honduras tenga chances. Unidos contra los violentos”, volvió a escribir al día siguiente.


Por su parte, el ex presidente hondureño y actual diputado José Manuel “Mel” Zelaya, quien fuera destituido en junio de 2009 por un golpe de estado perpetrado por la derecha oligárquica- conservadora no sólo criticó al vicepresidente de su país por los mensajes sino que respaldó enfáticamente al gobierno chavista. En esa misma dirección se declaró la ex candidata presidencial hondureña Xiomara Castro Sarmiento del Partido Libre.


Los intentos desestabilizadores en la Región por parte de sectores conservadores contra los gobiernos populares no son nuevos. El presidente ecuatoriano Rafael Correa estuvo secuestrado por la Policía en un intento de Golpe de Estado; Hugo Chávez lo sufrió en el 2002. Fernando Lugo fue destituido de la Presidencia de Paraguay en 2012 y José Manuel Zelaya corrió la misma suerte en Honduras.


En estos últimos días, los grupos empresarios latinoamericanos parecieran estar aplicando con mayor ímpetu la teoría del Foquismo para debilitar a los gobiernos populares de Argentina y de Venezuela, acompañados irremediablemente por los medios masivos de comunicación que responden a intereses foráneos. El triunfo de los mismos dependerá de la pasividad de la población en general que en vez de oponerse a la ruptura constitucional acepte el golpe de estado y de los mercados en ambos países.



Nota: Leopoldo López se entregó a las autoridades venezolanas este martes.

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